La eclosión de Internet como arquitectura de nuevos modelos de pensamiento y de actuación, con patrones horizontales de interacción y una deslocalización espacio-temporal sin parangón, ha permitido diseñar un nuevo sistema de generación de conocimiento.

De este modo, la hiperespecialización que se obtiene a partir de unos perfiles profesionales cada vez más avezados y más trabajados (nunca mejor dicho) es la clave para, a partir de la optimización de búsquedas y de establecimiento de contactos que se derivan del entorno 2.0, generar un clima de confianza que redunde en avances particulares y, lo que es más importante, en mejoras globales del sector.

En ese sentido, el BIM representa una oportunidad de oro para el sector AECO. De hecho, podríamos considerar esta técnica sin lugar a dudas como un paradigma de la inteligencia colaborativa, noción que imprime un salto cualitativo al concepto de inteligencia colectiva.

Por todo ello, tan importante como la aptitud de conocer y manejar el BIM es la actitud de trabajar colaborativamente en torno a una metodología que facilita la comunicación interdisciplinar, clave para las organizaciones del siglo XXI. No en vano, toda forma de comunicación humana requiere un lenguaje y un código, algo que el BIM encarna.

  • Profesor de Comunicación Organizacional en la Universidad de Santiago de Compostela (USC)